Renacimiento
Se denomina
Renacimiento al periodo de la historia europea, caracterizada por un renovado
interés por el pasado grecorromano clásico y especialmente por su arte. Con el
Renacimiento, el hombre centra toda su actividad, en el hombre como tal, es
decir después del aletargamiento medieval el hombre piensa ahora con una
libertad de espíritu, que le conducirá a la libertad de pensamiento, el culto a
la vida y el amor a la naturaleza son otros aspectos importantes, además el
Renacimiento estableció como fuentes de inspiración el equilibrio y la
serenidad. Pero lo más característico de esta época es la separación entre lo cívico
y lo religioso.
El renacimiento tuvo su origen en Italia en los siglos XIV y
XV, llegando a su apogeo al iniciarse el siglo XVI. De Italia se extiende
lentamente por Europa excepto Rusia. A lo largo de los cincuenta años que van
desde 1520 a 1570, discurre la madura plenitud del Renacimiento y también se
percibe su ocaso. Toda la Europa de Occidente toma parte ahora en el movimiento
de las artes y de las letras. La recepción de los gustos italianos se generaliza,
los grandes maestros surgen ya no solo en Italia, sino en todo el ámbito de las
monarquías occidentales.
Pero el desarrollo normal de la cultura renacentista se ve
afectada por el hecho simultaneo de las luchas religiosas derivadas de la
revolución protestante. Así, en Alemania, se corto el brote renacentista, al
igual que en Francia con las guerras civiles de la segunda mitad de quinientos.
Además en los países adheridos a las confesiones protestantes, el credo
iconoclasta de los nuevos evangelios suprimió la ocasión de ejercitar el
mecenazgo eclesiástico y, al menos en la pintura y la escultura, suprimió la temática
abundante de los motivos iconográficos, con la rara salvedad de los temas
bíblicos.
Gracias a la creación de universidades, escuelas y a medida
que nos adentramos en el quinientos, la arquitectura Italiana y la estatuaria
se abren camino en diferentes países europeos: en Inglaterra muy lentamente,
pues el crisma religioso alejara de ahí a los artistas italianos que habían
sido llamados a trabajar en el país y eran los mas capacitados propagadores de
la renovación artística; en los piases escandinavos se daban también algunas
muestras esporádicas, debido al mecenazgo de los reyes; hasta en Polonia y en
la Rusia, Ivan III se recogía las ondas del arte italiano.
En Francia se hace más extensa la recepción del arte y la
cultura italiana. Durante época de Francisco I continua la construcción de
suntuosas edificaciones. De entonces data el castillo real de Chambord, el
palacio preferido del rey para sus cacerías, pues aquellos castillos no tenían
ningún fin militar. En 1546 comienza Pedro Lescot la contracción del Louvre,
que seria el monumento triunfal de la arquitectura renacentista francesa, y
poco después Delorme levantaría las Tullerias.
En España es donde, fuera de Italia, el arte del bajo
Renacimiento ha hecho más considerables progresos. Teniendo ya el gusto
italiano durante el reinado de los Reyes Católicos, mas o menos combinando con
un estilo local, la arquitectura continua ahí por los mismos cauces bajo Carlos
V. Durante el reinado de Felipe II se depura mucho el gusto, se impone la
sobriedad ornamental. El arte oficial de Felipe II favorece esta tendencia,
Pedro de Toledo y Juan de Herrera son los grandes arquitectos de El Escorial,
su obra cumbre.
La pintura renacentista
abarca el período de
la historia del arte europeo entre el arte de la Edad Media y el barroco.
Como todo el arte del Renacimiento, la pintura de esta época
está relacionada con la idea de volver a la antigüedad clásica, el impacto que
tuvo el humanismo sobre artistas y sus patronos, gracias a la adquisición de
nuevas sensibilidades y técnicas artísticas.
caracteristicas
Hay una serie de características que distinguen la pintura
renacentista de su inmediata antecesora, la pintura medieval.
Evocación de lo antiguo, cuya belleza idealizada pretendían
tomar como ejemplo.
Observación viva de la naturaleza. Los cuadros se sitúan en
paisajes naturales que se intentan recrear con fidelidad, o en marcos
arquitectónicos, en los que columnas, frontones, palacios y templos sirven de
excusa a alardes de perspectiva.
La figura humana se convierte en centro y medida de todas
las cosas. El estudio de la anatomía, incluso la realización de autopsias,
ayuda a los artistas a comprender la realidad del cuerpo humano y sus
mecanismos de movimiento, de manera que lo representan de forma más realista
pero normalmente, idealizada.
Dominio de la perspectiva, y de las técnicas compositivas.
Los efectos de luces y sombras como el claroscuro o la
grisalla. De ahí técnicas nuevas como el esfumado (efecto brumoso, técnica en
la que destacó Leonardo da Vinci).
Continúan realizándose decoraciones murales al temple y al
fresco.
Se extiende el uso del lienzo, que es más económico que la
tabla. Los grandes retablos, en que cada cuadro es parte de un tema más amplio,
pierde presenciam, en favor del cuadro único, bien como tabla de altar, bien
como lienzo. Se adopta de manera casi exclusiva la pintura al óleo. Jan Van
Eyck sin haberla inventado, mejora la técnica de la pintura con este material.
En Italia, sin embargo, se conserva la pintura sobre tabla y la técnica del
temple en la pintura llamada de caballete. Es principalmente en Venecia donde,
por influencia flamenca, se introduce el uso del óleo.
Si en la Edad Media la pintura fue de manera casi exclusiva
religiosa, en el Renacimiento se introducen nuevos temas, como los mitológicos,
alegorías y temas históricos. Aparece el desnudo, no por sí mismo sino en el
marco de una pintura de naturaleza por ejemplo mitológica. Siendo la iglesia
católica uno de los principales mecenas de la época, no dejan por ello de
pintarse cuadros religiosos. Se cultiva con extraordinario vigor el retrato con
maestros como Tiziano o Antonio Moro. En esta época empiezan, tímidamente,
otros géneros considerados menores, como el paisaje o el bodegón, entendidos en
el Renacimiento como un elemento subordinado frente a la historia, algo
accesorio
La Gioconda (1503-1506) por Leonardo Da Vinci.
Jesús entre los doctores (1548) por el Veronés.
Parmigianino, La Madona del cuello largo, 1535-1540, óleo
sobre tabla.
Escultura del Renacimiento
La escultura del Renacimiento en España tiene una clara
influencia italianizante, a la que no son ajenas al relación entre Aragón e
Italia.
A pesar de su marcado clasicismo, la gran influencia
católica española hace que los temas mitológicos sean superados por los
religiosos y los funerarios, desapareciendo casi por completo el desnudo.
Se trata de una escultura de hondo sentido religioso y de
gran emotividad.
Presenta gran originalidad por los materiales empleados. Tal
es el caso de la escultura hecha en madera policromada con la técnica del
estofado, técnica empleada de manera casi sistemática en los retablos.
Primera Etapa de la Escultura del Renacimiento en España
(Primer tercio del siglo XVI)
En esta primera fase hay escultores italianos y algunos
españoles.
A principios del siglo XVI, son destacables los escultores
Domenico Fancelli autor de la tumba de los Reyes Católicos en la catedral de
Granada y el sepulcro del Infante Don Juan en Santo Tomás, de Ávila.
También son destacables los escultores Pietro Torrigiano y
Vigarny, autor este último del Retablo de la Catedral de Granada, en madera
policromada.
Hay que citar a Vasco de la Zarza, creador del sepulcro del
obispo Alonso de Madrigal, "el Tostado" de la catedral de Ávila.
Más apegadas al mundo gótico anterior son las obras de
Bartolomé Ordóñez (Sepulcro de Juana La Loca y Felipe el Hermoso en la Catedral
de Granada) y Diego de Siloé, especialista en altares y sepulcros.
Segunda Etapa de la Escultura del Renacimiento en España
(Segundo tercio del siglo XVI)
Monumento a Berruguete, genio de la Escultura del
Renacimiento en Españaen el segundo tercio del siglo XVI, los resabios góticos
en la escultura del Renacimiento en España desaparecen para alcanzar el
clasicismo pleno, incluso alcanzando una fase ya manierista del estilo. El
principal centro artístico es Valladolid..
Las figuras más destacadas son Alonso de Berruguete y Juan
de Juni.
El primero fue hijo del pintor Pedro Berruguete y se formó
en Italia por lo que en su obra se aprecia influencia de Donatello y Miguel
Ángel, pero creando un estilo propio con acusado alargamiento de las figuras,
expresión de angustia y posiciones inestables.
Algunas de sus mejores obras de Alonso Berruguete son el
retablo de la Mejorada de Olmedo, los retablos de las iglesias de Santiago y
San Benito en Valladolid, la sillería de coro de la Catedral de Toledo y el
sepulcro del Cardenal Tavera en Toledo.
Escultura de LeoniPor su parte, Juan de Juni, se ve influido
por Jacopo della Quercia y Miguel Ángel. Fue el autor de obras como el Santo
Entierro (retablo de la catedral de Segovia) y la figura orante de San Segundo
en Ávila
Tercera Etapa (Último tercio del siglo XVI)
Por último, en el último tercio del siglo, aparecen las
últimas figuras de la escultura del Renacimiento en España, como son Gaspar
Becerra (Retablo de la catedral de Astorga.) y León Leoni y Pompeyo Leoni,
grandes retratistas y autores de diversas estatuas de bronce de El Escorial.
(VER IMAGEN LATERAL)
Arquitectura del Renacimiento
El Renacimiento en España tarda en penetrar desde Italia,
especialmente por la fuerza que el gótico final isabelino tiene en nuestras
tierras.
De hecho, la primera manifestación de la arquitectura
renacentista en España, como es el Palacio de los Duques de Medinaceli de
Cogolludo (Guadalajara) muestra una simbiosis de estilos. Por un lado, imita
con su estructura arquitectónica los palacios del Quattrocento italiano,
incluyendo puerta y aparejo de sillería almohadillada. Sin embargo, la crestería
y sus ventanales son todavía claramente tardogóticos. (VER IMAGEN LATERAL)
Fases de la arquitectura del Renacimiento
En el largo siglo que recorre la arquitectura renacentista
en España se sucederán las corrientes estilísticas, en especial el plateresco
y, sobre todo, en el tramo final el grave y austero herreriano, que incluso
llegará a fundirse con el primer barroco español de comienzos del siglos XVI.
Plateresco
La arquitectura plateresca corresponde a la primera mitad
del siglo XVI en el contexto de una arte oficial dominado por la poderosa
monarquía de los Reyes Católicos, primero y de Carlos V, después. En él se
combinan estructuras arquitectónicas del gótico final flamígero o isabelino con
elementos decorativos venidos de Italia, que además incorpora elementos
mudéjares.
Las características decorativas del plateresco es la
profusión de filigrana de piedra (de ahí su nombre, pues imita el trabajo de
los orfebres) a base de medallones en las fachadas, los frontones y enjutas,
los entablamentos y basamentos, los grutescos, los festones, las columnas
balaustradas, todo ello decorando las fachadas de los edificios que, sin
embargo, tienen la típica estructura gótica de pilares fasciculados soportando
bóvedas de crucería compleja.
Una de las construcciones que mejor refleja el momento de
fusión de ambos estilos es el Palacio del Infantado en la ciudad de Guadalajara
(VER IMAGEN LATERAL)
Aunque el plateresco castellano es especialmente abundante
en ciudades como Toledo, Valladolid o Salamanca, etc., es en esta última donde
encontramos algunas de las obras más interesantes, debido a su gran calidad
plástica y finura, hecho al que no es ajena la buena calidad de la piedra
caliza salmantina.
Estilo herreriano
El estilo hereriano es consecuencia de la situación social,
religiosa y política de España durante la segunda mitad del siglo XVI.
Y es que, a partir del reinado de Felipe II, la corriente de
austeridad católica impregna la sociedad española de la Contrarreforma alcanza
también al arte y a la arquitectura.
El ejemplo más destacado, sin duda, de este periodo es el
Monasterio del Escorial (1563-1584) donde se reúne monasterio, iglesia, palacio
y panteón real.
Es un edificio derivado de fuentes italianas, pero de gran
sobriedad y desornamentación, lo que unido a su colosal tamaño, le confiere una
solemnidad aplastante.
uan Bautista de Toledo inicia las obras. A él se deben la
planta general del edificio, la fachada meridional y el patio de los
Evangelistas.
Le sucedió, como arquitecto general principal, el italiano
Giovanni Battista Castello "el Bergamasco", que construyó la gran
escalera a la imperial del interior, la primera de este tipo en Europa.
Juan de Herrera (que dá nombre al estilo herreriano) dirigió
la obra desde 1572 hasta el final, y le imprimió su sello característico. Este
arquitecto, estudioso de las teorías del romano Vitrubio, va a influir
decisivamente en la arquitectura española del último cuarto de siglo y en el
siglo XVII. Tal es su transcendencia que a esta corriente de la arquitectura
del renacimiento en España se le ha dado un nombre propio: Arquitectura
Herreriana.













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