martes, 12 de mayo de 2015

Renacimiento


Renacimiento


 Se denomina Renacimiento al periodo de la historia europea, caracterizada por un renovado interés por el pasado grecorromano clásico y especialmente por su arte. Con el Renacimiento, el hombre centra toda su actividad, en el hombre como tal, es decir después del aletargamiento medieval el hombre piensa ahora con una libertad de espíritu, que le conducirá a la libertad de pensamiento, el culto a la vida y el amor a la naturaleza son otros aspectos importantes, además el Renacimiento estableció como fuentes de inspiración el equilibrio y la serenidad. Pero lo más característico de esta época es la separación entre lo cívico y lo religioso.
El renacimiento tuvo su origen en Italia en los siglos XIV y XV, llegando a su apogeo al iniciarse el siglo XVI. De Italia se extiende lentamente por Europa excepto Rusia. A lo largo de los cincuenta años que van desde 1520 a 1570, discurre la madura plenitud del Renacimiento y también se percibe su ocaso. Toda la Europa de Occidente toma parte ahora en el movimiento de las artes y de las letras. La recepción de los gustos italianos se generaliza, los grandes maestros surgen ya no solo en Italia, sino en todo el ámbito de las monarquías occidentales.
Pero el desarrollo normal de la cultura renacentista se ve afectada por el hecho simultaneo de las luchas religiosas derivadas de la revolución protestante. Así, en Alemania, se corto el brote renacentista, al igual que en Francia con las guerras civiles de la segunda mitad de quinientos. Además en los países adheridos a las confesiones protestantes, el credo iconoclasta de los nuevos evangelios suprimió la ocasión de ejercitar el mecenazgo eclesiástico y, al menos en la pintura y la escultura, suprimió la temática abundante de los motivos iconográficos, con la rara salvedad de los temas bíblicos.
Gracias a la creación de universidades, escuelas y a medida que nos adentramos en el quinientos, la arquitectura Italiana y la estatuaria se abren camino en diferentes países europeos: en Inglaterra muy lentamente, pues el crisma religioso alejara de ahí a los artistas italianos que habían sido llamados a trabajar en el país y eran los mas capacitados propagadores de la renovación artística; en los piases escandinavos se daban también algunas muestras esporádicas, debido al mecenazgo de los reyes; hasta en Polonia y en la Rusia, Ivan III se recogía las ondas del arte italiano.
En Francia se hace más extensa la recepción del arte y la cultura italiana. Durante época de Francisco I continua la construcción de suntuosas edificaciones. De entonces data el castillo real de Chambord, el palacio preferido del rey para sus cacerías, pues aquellos castillos no tenían ningún fin militar. En 1546 comienza Pedro Lescot la contracción del Louvre, que seria el monumento triunfal de la arquitectura renacentista francesa, y poco después Delorme levantaría las Tullerias.
En España es donde, fuera de Italia, el arte del bajo Renacimiento ha hecho más considerables progresos. Teniendo ya el gusto italiano durante el reinado de los Reyes Católicos, mas o menos combinando con un estilo local, la arquitectura continua ahí por los mismos cauces bajo Carlos V. Durante el reinado de Felipe II se depura mucho el gusto, se impone la sobriedad ornamental. El arte oficial de Felipe II favorece esta tendencia, Pedro de Toledo y Juan de Herrera son los grandes arquitectos de El Escorial, su obra cumbre.

La pintura renacentista
 abarca el período de la historia del arte europeo entre el arte de la Edad Media y el barroco.
Como todo el arte del Renacimiento, la pintura de esta época está relacionada con la idea de volver a la antigüedad clásica, el impacto que tuvo el humanismo sobre artistas y sus patronos, gracias a la adquisición de nuevas sensibilidades y técnicas artísticas.
caracteristicas
Hay una serie de características que distinguen la pintura renacentista de su inmediata antecesora, la pintura medieval.

Evocación de lo antiguo, cuya belleza idealizada pretendían tomar como ejemplo.
Observación viva de la naturaleza. Los cuadros se sitúan en paisajes naturales que se intentan recrear con fidelidad, o en marcos arquitectónicos, en los que columnas, frontones, palacios y templos sirven de excusa a alardes de perspectiva.
La figura humana se convierte en centro y medida de todas las cosas. El estudio de la anatomía, incluso la realización de autopsias, ayuda a los artistas a comprender la realidad del cuerpo humano y sus mecanismos de movimiento, de manera que lo representan de forma más realista pero normalmente, idealizada.
Dominio de la perspectiva, y de las técnicas compositivas.
Los efectos de luces y sombras como el claroscuro o la grisalla. De ahí técnicas nuevas como el esfumado (efecto brumoso, técnica en la que destacó Leonardo da Vinci).
Continúan realizándose decoraciones murales al temple y al fresco.
Se extiende el uso del lienzo, que es más económico que la tabla. Los grandes retablos, en que cada cuadro es parte de un tema más amplio, pierde presenciam, en favor del cuadro único, bien como tabla de altar, bien como lienzo. Se adopta de manera casi exclusiva la pintura al óleo. Jan Van Eyck sin haberla inventado, mejora la técnica de la pintura con este material. En Italia, sin embargo, se conserva la pintura sobre tabla y la técnica del temple en la pintura llamada de caballete. Es principalmente en Venecia donde, por influencia flamenca, se introduce el uso del óleo.
Si en la Edad Media la pintura fue de manera casi exclusiva religiosa, en el Renacimiento se introducen nuevos temas, como los mitológicos, alegorías y temas históricos. Aparece el desnudo, no por sí mismo sino en el marco de una pintura de naturaleza por ejemplo mitológica. Siendo la iglesia católica uno de los principales mecenas de la época, no dejan por ello de pintarse cuadros religiosos. Se cultiva con extraordinario vigor el retrato con maestros como Tiziano o Antonio Moro. En esta época empiezan, tímidamente, otros géneros considerados menores, como el paisaje o el bodegón, entendidos en el Renacimiento como un elemento subordinado frente a la historia, algo accesorio

La Gioconda (1503-1506) por Leonardo Da Vinci.




Jesús entre los doctores (1548) por el Veronés.



Parmigianino, La Madona del cuello largo, 1535-1540, óleo sobre tabla.




Escultura del Renacimiento
La escultura del Renacimiento en España tiene una clara influencia italianizante, a la que no son ajenas al relación entre Aragón e Italia.


A pesar de su marcado clasicismo, la gran influencia católica española hace que los temas mitológicos sean superados por los religiosos y los funerarios, desapareciendo casi por completo el desnudo.

Se trata de una escultura de hondo sentido religioso y de gran emotividad.

Presenta gran originalidad por los materiales empleados. Tal es el caso de la escultura hecha en madera policromada con la técnica del estofado, técnica empleada de manera casi sistemática en los retablos.





Primera Etapa de la Escultura del Renacimiento en España (Primer tercio del siglo XVI)


En esta primera fase hay escultores italianos y algunos españoles.

A principios del siglo XVI, son destacables los escultores Domenico Fancelli autor de la tumba de los Reyes Católicos en la catedral de Granada y el sepulcro del Infante Don Juan en Santo Tomás, de Ávila.

También son destacables los escultores Pietro Torrigiano y Vigarny, autor este último del Retablo de la Catedral de Granada, en madera policromada.

Hay que citar a Vasco de la Zarza, creador del sepulcro del obispo Alonso de Madrigal, "el Tostado" de la catedral de Ávila.

Más apegadas al mundo gótico anterior son las obras de Bartolomé Ordóñez (Sepulcro de Juana La Loca y Felipe el Hermoso en la Catedral de Granada) y Diego de Siloé, especialista en altares y sepulcros.



Segunda Etapa de la Escultura del Renacimiento en España (Segundo tercio del siglo XVI)



Monumento a Berruguete, genio de la Escultura del Renacimiento en Españaen el segundo tercio del siglo XVI, los resabios góticos en la escultura del Renacimiento en España desaparecen para alcanzar el clasicismo pleno, incluso alcanzando una fase ya manierista del estilo. El principal centro artístico es Valladolid..


Las figuras más destacadas son Alonso de Berruguete y Juan de Juni.

El primero fue hijo del pintor Pedro Berruguete y se formó en Italia por lo que en su obra se aprecia influencia de Donatello y Miguel Ángel, pero creando un estilo propio con acusado alargamiento de las figuras, expresión de angustia y posiciones inestables.

Algunas de sus mejores obras de Alonso Berruguete son el retablo de la Mejorada de Olmedo, los retablos de las iglesias de Santiago y San Benito en Valladolid, la sillería de coro de la Catedral de Toledo y el sepulcro del Cardenal Tavera en Toledo.

Escultura de LeoniPor su parte, Juan de Juni, se ve influido por Jacopo della Quercia y Miguel Ángel. Fue el autor de obras como el Santo Entierro (retablo de la catedral de Segovia) y la figura orante de San Segundo en Ávila




Tercera Etapa (Último tercio del siglo XVI)




Por último, en el último tercio del siglo, aparecen las últimas figuras de la escultura del Renacimiento en España, como son Gaspar Becerra (Retablo de la catedral de Astorga.) y León Leoni y Pompeyo Leoni, grandes retratistas y autores de diversas estatuas de bronce de El Escorial. (VER IMAGEN LATERAL)












Arquitectura del Renacimiento

El Renacimiento en España tarda en penetrar desde Italia, especialmente por la fuerza que el gótico final isabelino tiene en nuestras tierras.


De hecho, la primera manifestación de la arquitectura renacentista en España, como es el Palacio de los Duques de Medinaceli de Cogolludo (Guadalajara) muestra una simbiosis de estilos. Por un lado, imita con su estructura arquitectónica los palacios del Quattrocento italiano, incluyendo puerta y aparejo de sillería almohadillada. Sin embargo, la crestería y sus ventanales son todavía claramente tardogóticos. (VER IMAGEN LATERAL)









Fases de la arquitectura del Renacimiento

En el largo siglo que recorre la arquitectura renacentista en España se sucederán las corrientes estilísticas, en especial el plateresco y, sobre todo, en el tramo final el grave y austero herreriano, que incluso llegará a fundirse con el primer barroco español de comienzos del siglos XVI.





Plateresco

La arquitectura plateresca corresponde a la primera mitad del siglo XVI en el contexto de una arte oficial dominado por la poderosa monarquía de los Reyes Católicos, primero y de Carlos V, después. En él se combinan estructuras arquitectónicas del gótico final flamígero o isabelino con elementos decorativos venidos de Italia, que además incorpora elementos mudéjares.

Las características decorativas del plateresco es la profusión de filigrana de piedra (de ahí su nombre, pues imita el trabajo de los orfebres) a base de medallones en las fachadas, los frontones y enjutas, los entablamentos y basamentos, los grutescos, los festones, las columnas balaustradas, todo ello decorando las fachadas de los edificios que, sin embargo, tienen la típica estructura gótica de pilares fasciculados soportando bóvedas de crucería compleja.
 


Una de las construcciones que mejor refleja el momento de fusión de ambos estilos es el Palacio del Infantado en la ciudad de Guadalajara (VER IMAGEN LATERAL)
Aunque el plateresco castellano es especialmente abundante en ciudades como Toledo, Valladolid o Salamanca, etc., es en esta última donde encontramos algunas de las obras más interesantes, debido a su gran calidad plástica y finura, hecho al que no es ajena la buena calidad de la piedra caliza salmantina.





Estilo herreriano

El estilo hereriano es consecuencia de la situación social, religiosa y política de España durante la segunda mitad del siglo XVI.

Y es que, a partir del reinado de Felipe II, la corriente de austeridad católica impregna la sociedad española de la Contrarreforma alcanza también al arte y a la arquitectura.

El ejemplo más destacado, sin duda, de este periodo es el Monasterio del Escorial (1563-1584) donde se reúne monasterio, iglesia, palacio y panteón real.

Es un edificio derivado de fuentes italianas, pero de gran sobriedad y desornamentación, lo que unido a su colosal tamaño, le confiere una solemnidad aplastante.



uan Bautista de Toledo inicia las obras. A él se deben la planta general del edificio, la fachada meridional y el patio de los Evangelistas.

Le sucedió, como arquitecto general principal, el italiano Giovanni Battista Castello "el Bergamasco", que construyó la gran escalera a la imperial del interior, la primera de este tipo en Europa.
Juan de Herrera (que dá nombre al estilo herreriano) dirigió la obra desde 1572 hasta el final, y le imprimió su sello característico. Este arquitecto, estudioso de las teorías del romano Vitrubio, va a influir decisivamente en la arquitectura española del último cuarto de siglo y en el siglo XVII. Tal es su transcendencia que a esta corriente de la arquitectura del renacimiento en España se le ha dado un nombre propio: Arquitectura Herreriana.


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